domingo, 14 de marzo de 2010

TEORIAS INTERPRETATIVAS DE LA PINTURA PALEOLÍTICA.

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CUATRO TEORÍAS PARA ENTENDER LA PINTURA PALEOLÍTICA

1) De la burla a la belleza:
Mira, papa, toros
, dijo una niña de nueve años en 1879. Era la hija de Marcelino Sanz de Sautoula y los toros los famosos bisontes de Altamira. Con aquella frase comenzaba el descubrimiento de la pintura paleolítica que aún hoy no ha concluido, y mucho menos sus interpretaciones.

Las primeras hipótesis quizás hoy nos llamen la atención. Tras varias visitas de expertos, en 1882 Harlé y más tarde Cartailhac concluyeron que las pinturas eran un fraude, acaso pintada por niños (aunque el propio Cartailhac reconocerá su error en 1902 en un famoso artículo: Mea culpa d´un sceptique).
En esta apreciación influía el ambiente de la época, aún dominado por la religión que seguía explicando el origen del mundo desde el propio Génesis. Eran las teorías creacionistas que aún hoy, en algunos sectores ultraconservadores católicos, (Teoría del diseño inteligente desarrollada en 1987 en la unive.rsidad de Cincinatti)

Los más avanzados, sin embargo, ya había comenzado a asimilar el mensaje evolutivo que había planteado Darwin en su Origen de las Especies (1859) y habían comenzado a estudiar la prehistoria de una manera más científica, aunque fuertemente condicionados por los prejuicios de la época. Nos encontramos en el final del XIX, en pleno colonialismo. Europa se siente muy superior a estas colonias y se comienza a establecer una idea de progreso histórico en donde África sería el comienzo y Europa el final del proceso que se podría trasladar a la historia como un progreso en donde la Prehistoria sería casi una edad infantil de nuestro planeta.
Precisamente por ello no se podían admitir las pinturas paleolíticas o, como máximo se entendían como una simple actividad de ocio, sin ningún otro tipo de contenidos simbólicos (Lartet, 1864).


2) La magia simpática:
A principios del siglo XX la antropología se había convertido en una ciencia respetada y el propio colonialismo había abierto un camino a la investigación: la antropología comparada (etnoarqueología), el estudio de las tribus en estado primitivo que les permitiría saber de sus comportamientos en entornos aún no contaminados por la civilización.

Desde esta nueva perspectiva, Salomón Reinach (1903), tras el estudio unos aborígenes australianos, los aruntas, comenzó a establecer un origen mágico de las pinturas paleolíticas. Esta teoría fue estructurada y difundida por el abate Breuil.
La idea de la que parte es sencilla: la magia simpática (lo que le ocurre a una imagen se produce también el individuo real, como ocurriría en la magia vudú). De esta forma, si se cazaban los bisontes en la cueva, esto se produciría también en la realidad, permitiendo así la pervivencia de la tribu. Las imágenes serían, por tanto, el centro de rituales mágicos que la tribu realizaría de una forma periódica.
Para que esta magia simpática funcionase la pintura tenía que tener un fuerte grado de realismo (lo cual es cierto, pues son figuras policromadas, a veces utilizando el propio relieve de las rocas, bien proporcionadas y en movimientos reales).
Para explicar la falta de una escena conjunta (cada animal parece ser pintado de forma aislada, sin crear una escena conjunta), Breuil argumentaba que las imágenes perderían su poder y deberían ser sustituidas por otras, que en muchas ocasiones se superponen.

3) Masculino-femenino:
A mediados del siglo XX, el estructuralismo cambió por completo la forma de entender la investigación científica. Interesados en los mecanismos de la mente a la hora de relacionar ideas, establecer causas y consecuencias, los estructuralistas nos enseñaron a ver que cada época histórica ha creado unos esquemas mentales propios de entender la realidad y que no podemos aplicar el nuestro al paleolítico.
Partiendo de estas ideas se comenzaron a entender las pinturas paleolíticas como una forma de simbolización del mundo, ajena a la idea utilitarista de la magia simpática.
Primero Max Ráphael (1952) y más tarde Leroi-Gourhan (partiendo de las ideas de Levi-Strauss), estudiaron la distribución de las distintas especies en las cuevas, intentando asociarlas a símbolos masculinos (bisontes) y femeninos (caballo) e incluyendo los signos tectiformes (aquellos de forma abstractas) según su forma se refiera al sexo masculino y femenino. Por fin, al final de la cueva se colocarían los animales peligrosos (¿la muerte?).









4) Los estados alterados de conciencia. David Lewis-Willians
Desde hace unos años (finales del XX) ha tomado auge una nueva interpretación más compleja en sus referentes, pues unen en ella la arqueología comparada, la neurología y, sobre todo, un fuerte sentido culturalista y de la teoría social (en parte herencia de los Estudios Culturales que emergieron con fuerza desde los 80).

La idea parte de que la nueva especie (el homo sapiens) triunfa sobre los anteriores neardenthales por la capacidad de crear y manejar un sistema simbólico mucho más complejo que le permitiría una mayor cohesión social al poder compartir estos símbolos, así como crear un nueva conciencia que les permitirá salir de su entorno e imaginar otros nuevos (entre ellos otro paralelo, el de los espíritus).
Esta nueva conciencia daría paso a la Explosión Creativa o Revolución Humana que, sin embargo, no debemos entender tan sólo desde un punto de vista racionalista, sino también aquellas conciencias alteradas producidas por el sueño, la toma de drogas, la sugestió
En este punto estos investigadores son deudores de la brecha abierta por Freud y, sobre todo, al pensamiento posmoderno y su pérdida de confianza a la razón, abriendo el abanico a muchas otras formas de percepción de la realidad.

Una de las relaciones que se proponen es la del sueño y sus estadios. En las fases previa al estado REM (estados hipnagógicos), también los estados autistas producidos por la privación de sensaciones (meditación por medio de mantras, concentración en un punto), el ayuno, la ingestión de sustancias psicotrópicas o estados patológicos Todos ellos estados alterados de conciencia.

Todos estos rituales se asociarían al chamanismo que organizaría los estados alterados de conciencia, institucionalizándolos y creando así una organización social, como se advierte en la distribución de las distintas imágenes.
Pues la cueva sería entonces un lugar profundamente ritualizado. La entrada lugar de toda la tribu, la zona de grupo reducidos, las zonas de chamanes (aquellas que producen una mayor privación sensorial para el trance).
La propia estructura de la roca serviría como un lugar iniciático entre los reinos reales e imaginarios, la piedra una pura membrana en donde fosforecen estos signos (manos en negativo o positivo unión con el otro mundo. Ofrendas de dientes y lascas en las paredes).

La creación de estas imágenes creadas en los estados alterados de conciencia explicaría la falta de entorno (pues son imágenes mentales no reales), la impresión de flotación, la perspectiva torcida (un puro procedimiento mental de reconstrucción de imágenes en la memoria pues se recuerda lo que se sabe y esto es la unión de numerosas visiones).
Posiblemente todos estos rituales se acompañarían con música y movimientos repetidos, como se produce en muchas experiencias místicas, que servirían para acentuar el trance y darle una visión total.

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