sábado, 4 de septiembre de 2010

El teatro en la antigua Roma

TEATRO ROMANO

En Roma, el drama surge de la conjunción de elementos muy rudimentarios autóctonos ligados a fiestas de recolección agrícola, más la importación de elementos etruscos, y finalmente la adopción de las formas del drama griego, cuando Roma entra en contacto directo con las ciudades de la Magna Grecia con ocasión de las guerras púnicas. De un carácter originario más bien religioso, el festival dramático romano va cobrando más y más naturaleza profana y puramente lúdica.
De hecho, el teatro en Roma pronto perderá toda conexión con el mundo de la religión y se convertirá en un simple medio e instrumento de diversión pensado para las masas, y que por cierto será empleado con fines de mero entretenimiento del ocio del populacho, y como plataforma política de los ediles (los magistrados encargados de organizar los festejos públicos, entre otras cosas) para ganarse el apoyo popular necesario para su elección como pretores en el cursus honorum, la carrera política de la república romana. El pueblo sabe agradecer, con su voto, al político que gasta dinero en su diversión. Personajes como César, con ambiciosas pretensiones políticas, no dudaron en endeudarse para satisfacer estas exigencias. Valía la pena, en su criterio.
Por lo demás, siempre estuvo ausente del fenómeno teatral romano ese rasgo
tan característico, en cambio, del teatro griego: su carácter educador. Grecia
utiliza el teatro para modelar y educar: Roma sólo para divertir.

Evolución: Manifestaciones pre-teatrales:

• Carmina triumphalia: cantos alternados con ocasión de desfiles en los que se celebra el triunfo de un general. (satíricos y obscenos).
• Versos fesceninos: versos cantados en bodas o en fiestas de recolección de cosechas. Toman su nombre de la ciudad de Fescenio, donde se supone que nacieron. También son licenciosos y atrevidos.
• Fábulas atelanas: de la ciudad de Atella, ciudad de Campania. Influjo de la cultura etrusca. De ella se tomaron términos como histrión, persona, ludi, y diversos aspectos de la organización teatral romana.

Influjo del teatro griego: cuando Roma llega a conocer las ciudades de la
Magna Grecia, en su expansión hacia el sur de Italia, el edificio teatral romano está construido de nueva planta exenta, utilizando el sistema habitual romano para todas sus grandes construcciones: arquerías de medio punto y bóveda de cañón. El acceso al escenario se realiza desde dentro del edificio, mediante bocas de acceso.
- La cávea está dispuesta en tres partes: ima, media y summa, es decir gradería baja, media y alta, según estén las gradas más o menos cerca de la escena, separados por anchos pasillos
Las clases sociales favorecidas disfrutan de las mejores localidades
(en la cavea ima)
- La orchestra no es circular, sino semi circular, y ya no cumple función dramática ninguna. Es un espacio reservado para espectadores distinguidos (senadores, embajadores, posiblemente las sacerdotisas Vestales…)
- Entre el escenario (scaena) y la orchestra, existe un pequeño muro, que proporciona elevación a la escena, y se llama proscaenium.
El escenario donde se desarrolla la acción dramática se llama
scaena. Se trata de un pasillo que simula, en la ficción dramática,
una calle o plaza (habitualmente de una ciudad griega). Suele tener un pequeño altar, y dispone de cinco salidas, mediante puertas: tres puertas frontales y dos laterales.
- La parte frontal del escenario se llama frons scaenae, y solía
estar profusamente decorada con columnas, hornacinas, estatuas (de dioses o de los emperadores). A veces estaba rematada en su parte superior por una cornisa, llamada tornavoz, que recogía la voz de los actores y la proyectaba hacia el público.
El edificio teatral romano ya disponía de telón. Había dos tipos de telones: uno era el que se desplazaba de los lados hacia el centro de la escena, de alguna puerta o de algún objeto escénico, a modo de cortina. Recibía el nombre desiparium. El más frecuente, sin embargo, era el quesubía (no como
el nuestro, que baja) desde un canal practicado en el suelo, al pie del
proscaenium, utilizando un sistema telescópico: se trataba de un gran lienzo hermosamente decorado y enriquecido, cuyos extremos estaban unidos a unas varas que, insertas unas en otras, como una caña de pescar, se desplegaban hacia arriba. Este tipo de telón se llamaba auleum.
La cavea estaba cubierta por una lona, para proteger a los espectadores del sol excesivo.

Organización del teatro romano:

Las representaciones dramáticas tienen lugar durante los Juegos Públicos.
Ocasionalmente, puede haber representaciones con ocasión de la dedicación de un templo, o los funerales de un gran personaje.
Los espectadores no pagan entrada. Un magistrado, el edil, u otra persona que quiere hacerse con la voluntad del pueblo, corre con todos los gastos.
El magistrado que preside (dator ludi) asistido por un curator ludorum de su elección, contrata a un director de compañía (dominus gregis).
La grex o compañía está formada habitualmente por cuatro o cinco actores. El director compra al autor dramático por una suma módica la obra que va a montar. En cuanto el autor vende su obra, pierde todo control sobre ella: ello quiere decir que se pueden hacer todos los cambios y adaptaciones que la compañía teatral considere oportunos, sin que el autor pueda oponerse. De hecho, sin embargo, esto casi nunca se hacía, habida cuenta de la extrema dificultad que existe en alterar un texto en verso y perfectamente acabado.
Los actores (histriones) y los bailarines (saltatores), son generalmente esclavos o libertos: hasta el Imperio exhibirse en público será considerado como infamante: si algún noble sale a escena, pierde su condición egregia en ese mismo momento. La profesión de actor es infamante, lo cual no impidió que personajes célebres como Cicerón estimaran en mucho a determinados actores.
Salvo para los mimos, no hay actrices: los papeles femeninos son representados por hombres.
El uso de máscaras, pelucas y ropajes diversos permite el rápido intercambio de personalidades y de sexo: por ello la compañía (grex) es capaz de acometer obras complejas con pocos actores.
Sobre la escena, un tocador de flauta (tibicen, de tibiam canere: tocar la tibia, flauta) acompaña la representación.
Los accesorios y tramoya están más perfeccionados que en el teatro griego: existe el telón; los vestidos llegarán a ser suntuosos, a menudo en exceso. La machina permitirá hacer descender del cielo a dioses y héroes (deus ex machina)
La acción escénica se desarrolla en la scaena, pasillo alargado, que dispone de cinco puertas de acceso y salida: tres frontales al espectador, y dos laterales.
¿Qué se espera de un buen actor romano?: al tener el rostro cubierto por la máscara, no interesa, como hoy, lo relacionado con la expresión facial.
interesa, en cambio, mucho, la expresión corporal: el actor debe ser un gran bailarín, que siga el ritmo de la música (de flautas y percusión) pero, sobre todo, ha de usar un latín claro y disponer de una gran fuerza vocal, para que lo que dice llegue perfectamente a oídos del numeroso público.
Para el avance de la acción se respetan las llamadas convenciones dramáticas, entre las cuales cabe destacar:
• Significado escénico de las puertas de la escena: las tres
frontales representan un templo o una casa cada una. Las dos laterales significan: la de la derecha conduce a un lugar cercano a la escena: el mercado o el foro. La de la izquierda a un lugar alejado: el puerto o el campo.
• Aviso de movimientos: Los actores tienen siempre la deferencia de decir de dónde vienen cuando aparecen en escena, y a dónde van cuando se retiran. Y por supuesto lo hacen por la puerta correspondiente.
• Apartes: un actor se dirige al público, o a otro actor, para comunicar algo que no debe saber, sin embargo, otro personaje que se encuentra a su lado en el escenario (y que por supuesto lo está oyendo)
• Ocultamientos: un actor solamente ve aquello que debe ver. Si al salir a escena no debe ver a otro personaje que se encuentra en ella, sencillamente no mira para él y no lo ve.
¿Cómo era el público que recibía estas obras?:
De toda clase y extracción social: el teatro es un espectáculo donde nadie tiene vetado el acceso. En el prólogo del Poenulus (“El pequeño cartaginés”), Plauto, por medio del personaje que hace de prólogo, pide atención para su obra al
público, y entre él cita a:
*Prostitutas
* Esclavos
*Madres que dan el pecho
*Matronas

La actitud de los espectadores es:
• Ruidosa: el personaje que actúa de prólogo debe pedir continuamente silencio, y que se estén sentados.
• Debe amenazar a los desobedientes con que los lictores, armados de varas, los golpearán.
• Debe advertir a los esclavos que no se sienten en los lugares reservados para los hombres libres.
• Que se dé el pecho a los niños en casa, no en el teatro (buena muestra de que se hacía)
• Que los que tengan hambre no den rugidos como carneros
• Que las señoronas guarden silencio, que rían con moderación y no molesten con su voz chillona. Que dejen sus conversaciones para casa, y que no hagan con ellas la vida imposible a sus pobres maridos también aquí, en el teatro.

Las salidas frontales y laterales del edificio teatral permiten articular todo el juego del movimiento escénico, y construyen la ficción de la obra.

Salida lateral derecha (del espectador) conduce (en la ficción teatral) a un lugar
cercano a la escena: foro o mercado.
Salida lateral izquierda (del espectador) conduce (en la ficción teatral) a un lugar lejano a la escena: puerto o campo.
Salidas frontales: Representan una casa, un templo, etc… Sus puertas nunca se abren, excepto para simular una conversación de un actor con alguien que parece estar dentro.
Dentro en realidad nunca hay nadie. Sus puertas son siempre bivalvas (de dos hojas)

LAS OBRAS REPRESENTADAS

1) Obras imitadas del griego con argumento griego:
• Tragedias y comedias :Fabulae palliatae (los actores llevan el pallium, manto griego)
2) Obras imitadas del griego con argumento romano:
• Tragedias: Fabulae praetextae (los actores llevan la toga pretexta)
* Comedias: Fabulae togatae (los actores llevan la toga)
3) Divertimentos folklóricos y populares, reacción contra las obras “literarias”:
* Atelanas: improvisaciones bufonescas e improvisadas, con cuatro personajes inmutables y convencionales: Maccus ‘el gordinflón’, Pappu s ‘el viejo tonto’, Bucco ‘el comilón y fanfarrón’, Dossenus ‘el jorobado malicioso’.
* Mimos: parodias de leyendas mitológicas y tomadas de imitación de la vida cotidiana. Sin máscara. Ridículos y obscenos.
* Pantomimas: coreografías sin palabras.

Se debate, todavía hoy, si ya en época temprana se emplea la máscara en las
obras paliadas, togadas y pretextas. En todo caso, es un elemento tomado de los griegos (que da nombre a la palabra “persona”,
en griego, distinta para cada “personaje”. Hay música (con flautas sencillas o dobles), los actores (pocos, que simultanean papeles) calzan el “cothurnus” (calzado de la tragedia de tema griego), o el “soccus”, zueco de la comedia.
El público se comporta, muchas veces, de forma tumultuosa y grosera: prefiere por lo general los espectáculos picantes y subidos de tono a las obras literarias. A menudo hay incidentes: los actores que no gustan son bajados de escena y golpeados. Además el director de la compañía teatral contrata a una claqu e, lo que desencadena sangrientas riñas. Sin embargo, ése será el público que sepa también apreciar las complejidades de algunas comedias de Plauto, y se emocionará hasta llorar con las desdichas de los héroes de la tragedia.
La norma impone el uso de la toga, vestido de ceremonia, para asistir al teatro. El acceso a los juegos escénicos está permitido a todos (mujeres, niños, incluso esclavos, con alguna restricción)
El teatro no fue, sin embargo, nunca el espectáculo favorito de los romanos. Por delante estuvieron los juegos gladiatorios del anfiteatro y, sobre todo, las
carreras de carros del circo. Se dio el caso de representaciones teatrales
abortadas después de comenzar, por la retirada del público a otro espectáculo que se ofrecía en otro lugar de la ciudad. Al bueno de Terencio le ocurrió eso por dos veces consecutivas, como nos cuenta en el prólogo de la “Hecyra”.
Durante algún tiempo, y todavía en idea de algunos, se ha creído que en Roma tuvo éxito la comedia, el mimo y la pantomima, pero no la tragedia. No es cierto: sabemos, por testimonios de escritores romanos de la época, que el mismo público que reía a carcajadas las bromas de Plauto y sonreía con las agudezas de Terencio, también era capaz de llorar en sus asientos ante las desgracias que se representaban en las tragedias. No debemos por tanto, menospreciar a este público romano. La tragedia tuvo en Roma tanta aceptación, al menos, como la comedia. Así lo creen, entre otros, estudiosos de la talla de W. Beare.

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