domingo, 30 de mayo de 2010

Camile Pissarro: la belleza de la sencillez


Pintor impresionista francés, cuya amistad y apoyo dio ánimo a muchos pintores jóvenes. Pissarro nació en Santo Tomás, Islas Vírgenes, y se trasladó a París en 1855, donde estudió con el paisajista francés Camille Corot. Asociado en un principio con la Escuela de Barbizon, Pissarro se unió más tarde a los impresionistas y tuvo representación en todas sus exposiciones. Durante la Guerra Franco-prusiana (1870-1871), vivió en Inglaterra y estudió el arte inglés, interesándose sobre todo por los paisajes de Joseph Turner. En la década de 1880, desanimado con su trabajo, experimentó con el Puntillismo, el nuevo estilo, sin embargo, no cuajó entre los coleccionistas y galeristas, y tuvo que volver a un estilo impresionista más libre. Pintor del sol y de destellantes juegos de luz, Pissarro produjo buen número de tranquilas escenas rurales de ríos y paisajes, también pintó escenas callejeras en París como La calle Saint-Honoré después del mediodía, efecto de lluvia (1897, Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid), Le Havre y Londres. Era un excelente profesor, entre sus alumnos y colegas se encontraban Paul Gauguin y Paul Cézanne, su hijo Lucien Pissarro y la pintora impresionista estadounidense Mary Cassatt. Pissarro fue un artista prolífico, muchas de sus pinturas, acuarelas y gráficos cuelgan de la Galería de Luxemburgo en París.

viernes, 28 de mayo de 2010

FRIEDRICH Y LA ACTITUD ROMÁNTICA

Cualquier persona que se haya asomado alguna vez al cuadro titulado "Viajero frente al mar de niebla" se habrá quedado con la duda de si ese personaje se haya simplemente contemplando un paisaje que le muestra (nos muestra) la grandeza de la naturaleza o si, por el contrario, ese viajero ha subido hasta allí para meditar a solas sobre su destino. Quizás algunos (como ma ha pasado a mi) habrán llegado a pensar que el viajero está, a su vez, contemplando la idea de poner fin a su vida, de arrojarse a ese mar de nubes y a esos peñascos y riscos que aparecen entre ellas.

Cuando Caspar David Friedrich (1774-1840) pinta ese cuadro en 1818 lleva algunos años obsesionado con la misma temática, la del individuo (a veces, dos) asomado a la naturaleza y, al mismo tiempo, (podría decirse) sobrecogido ante su fuerza, ante su ímpetu. Por eso las nieblas, los atardeceres o la noche, o la orilla del mar. Como si el pintor quisiera decirnos que ante las fuerzas del planeta, los humanos no somos más que minúsculos seres, a los que sólo les corresponde rendirse ante algo que les supera por completo. Y todo ello lo hace el artista demostrando sus cualidades para pintar el paisaje. He aquí pues la base de la pintura de Friedrich, el más destacado de los románticos alemanes, naturaleza y seres humanos, frente a frente.


Caspar David Friedrich: "Mujer ante el atardecer" (1820). Essen.

Pero la actitud romántica de Friedrich está también en su gusto por los temas clásicos en ese movimiento: los cementerios, las ruinas, las agujas de las catedrales góticas, los barcos hundidos. Y es igualmente romántica la actitud en la que retrata a sus personajes la mayor parte de las veces, de espaldas al espectador, como si no quisieran que podamos llegar a cogerles confianza. Por eso me gusta Friedrich, porque en sus obras casi nada está resuelto. Podemos entrar en ellas y jugar a desarollar la historia. ¿En qué estará pensando esa mujer que nos da la espalda mirando al horizonte? ¿Por qué abre sus brazos? Quizás ni el propio Friedrich que la pintó tenía las respuestas. Quizás precisamente por eso la pintó.

Tomado de aprendersociales.blogspot.com

domingo, 23 de mayo de 2010

EL RESPLANDOR: 30 años de un hito del cine.



El 23 de mayo se cumplieron 30 años de una de las películas más recordadas de todos los tiempos : El resplandor, largometraje dirigido por Stanley Kubrick en 1980 basado en la exitosa novela de terror de Stephen King del mismo nombre. Su título original en inglés es The Shining.
Los escenarios exteriores fueron filmados en el Timberline Lodge de Oregón, mientras que el interior del hotel fue rodado en Inglaterra. Basada en la novela homónima de Stephen King, es considerada la película maldita de Stanley Kubrick. Además de la tensión sobrehumana a la que sometió a todos los actores y el incendio del set de decorados del hotel Overlook -que pospuso el rodaje varias semanas-, se unió a esta serie de infortunios una reducción del metraje de la versión europea, impuesta por el propio Kubrick tras comprobar el fracaso comercial que estaba sufriendo en Estados Unidos.
Jack Nicholson interpreta a Jack Torrens un aspirante a escritor, pero aún depende de los trabajos y logra obtener un puesto de vigilancia en el hotel Overlook durante el invierno... hotel que queda vacío en esa época. La historia lleva a Jack, a su esposa Wendy (Shelley Duval) y su hijo Danny (Danny Lloyd) al hotel para pasar por muchas aterradoras experiencias paranormales y cambios de personalidad por parte de Jack. La toma de los lugares montañosos, alrededores del edificio y el repentino cambio a la mirada esquizofrénica de Jack son, sin duda, la estrategia más fascinante de Stanley. Por otro lado, Wendy, logra encontrar las cartas escritas por Jack dando a conocer su descompuesto estado mental. Así, Wendy y Danny luchan por sus vidas para lograr escapar de Jack.

Durante el rodaje, la actriz Shelley Duvall fue sometida a una presión constante por parte del director, que la criticaba constantemente, causándole una gran tensión. El motivo fue que la ansiedad provocada en la actriz la haría interpretar mejor a su personaje, ya que debía interpretar a una joven histérica e insegura.
Otro dato que no deja de ser interesante es que algunas de las escenas llegó a filmarse hasta 85 veces, lo que deja en claro la obsesión del director por este film.
Aunque, con el tiempo, fue ganando impulso, y a la larga se transformó en un éxito. Es considerada una obra maestra del género terror y cada metro de la cinta es reflejo fiel del estilo escénico de Kubrick.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Obras de la literatura greco-latina.

http://www.esnips.com/web/LITERATURAGRECOLATINA?docsPage=1#files

En esta dirección se pueden bajar una gran cantidad de obras de la literatura greco-latina, desde tragedias y comedias griegas, las grandes obras de Platón y Aristóteles, así como obras fundamentales de la literatura del período romano.

martes, 18 de mayo de 2010

Análisis de una obra arquitectónica


PLAZA Y COLUMNATA DE SAN PEDRO DEL VATICANO (1656 -1663),
ROMA. LORENZO BERNINI.


Introducción.
Estas edificaciones forman parte del conjunto arquitectónico de San Pedro del Vaticano, residencia oficial de los Papas y de la Curia romana. La visión frontal la acapara la enorme cúpula de Miguel Angel, de 131 metros de altura, obra capital del Renacimiento italiano. Sin embargo, y aún siendo importante la iglesia de San Pedro queda casi olvidada detrás de la impresionante plaza y fachada barroca.
Olvidada ya la primitiva concepción de Bramante de dotar a la Basílica de cuatro fachadas iguales sobre planta de cruz griega, se opta por alargar la nave central y cerrar la obra con la fachada de Maderna. Este conjunto se construyó en el XVII, siglo que en Europa tuvo lugar el cisma luterano y algunos Estados establecieron para su gobierno un sistema político de monarquía absoluta. A esta época corresponde el alargamiento de la nave central de la Basílica, y la amplia fachada, cuya obra corresponde al arquitecto barroco Carlo Maderno.

Análisis formal.
La citada fachada de San Pedro del Vaticano presenta unas gigantescas columnas de fuste liso, decoradas con capiteles corintios que sostienen un frontón triangular con un relieve del escudo del Vaticano. Sobre la nave de la fachada principal aparece además un cuerpo de ventanas rematado por una balaustrada en la que se sitúan las efigies de los doce Apóstoles. A la puerta principal del Vaticano se accede por una amplia escalinata que pone en contacto la Basílica con la Plaza de San Pedro.
La Columnata de la Plaza es obra del gran arquitecto barroco Gian Lorenzo Bernini. Constituida por dos inmensas alas de cuatro series de columnas de cada, que se abren en una elipsis, restando un magnífico efecto a la fachada de San Pedro. Bernini toma como punto de partida el eje central, alargado después de las últimas reformas, y sobre él diseña una de las más impresionantes plazas de Occidente.
Así pues, la Plaza de San Pedro del Vaticano es un espacio abierto de forma ovalada, o más bien, circular prolongado, porque está formado por dos arcos de círculo cuyos centros están separados por un espacio de 50 metros.
En cada uno de los lados dos fuentes completan el conjunto. En medio de la plaza se levanta el antiguo obelisco egipcio del circo de Nerón. La Plaza está rodeada de cuatro hileras de columnas toscanas, coronadas por un entablamento liso que sostiene una balaustrada, decorada en su parte superior con 140 esculturas que representan a santos y padres de la Iglesia. Este
conjunto arquitectónico simboliza los brazos de la Iglesia que acogen a todos los católicos y a su vez magnífica la figura del Papa como representante de Dios en la Tierra.

El efecto de este deambulatorio formado por 296 columnas es impresionante, ya que da la sensación de no acabarse, efecto que nos pone de manifiesto un nuevo concepto de espacio dirigido hacia el infinito. Bernini quiebra el ideal de perspectiva central que había presidido la arquitectura de Brunelleschi.
La Plaza y Columnata de San Pedro es una de las más importantes manifestaciones del Barroco porque con su planta oval y sus planteamientos complejos y movidos se aleja de la simplicidad del Renacimiento. La luz adquiere un nuevo papel en la percepción total del edificio posibilitando la búsqueda del efecto y disolviendo las formas arquitectónicas.
El conjunto, con el alargamiento del eje axial, que supera la dimensión de la propia Basílica, va a ser un modelo a imitar en todas las construcciones barrocas de la época. El sentido de lo colosal y el tratamiento escultórico de la decoración, propias de Bernini, van a seguirse en toda Europa.

Análisis de una obra escultórica de Bernini


Grupo escultórico de PLUTÓN Y PROSERPINA o EL RAPTO DE PERSÉFORE1621-22. Galería Borghese, Roma.
MATERIAL: mármol.
DIMENSIONES: 2.95 mt.
PATROCINIO: Fue encargada por Scipione Borghese, que se la cedió al Cardenal Ludovico Ludovisi en 1622, quien la llevó a su villa. Permaneció allí hasta 1908, cuando el Estado italiano la adquirió y la devolvió a la Galleria Borghese.

EL TEMA:
representa un asunto procedente de las Metamorfosis de Ovidio. Representa a Proserpina (Perséfone en la mitología griega) siendo raptada por Plutón (Hades en la mitología griega), soberano de los infiernos. A partir de este mito trata el tema de la violencia siguiendo los modelos de la escultura helenística. El poderoso cuerpo del dios, el de un varón maduro, se encamina hacia delante y el juvenil y femenino cuerpo de Prosérpina no pisa el suelo pero tiende hacia atrás sus brazos, pidiendo ayuda con uno y rechazando la cabeza del dios con el otro.
LA COMPOSICIÓN:
En cuanto a la composición es una línea vertical a la que se contraponen tres brazos en horizontal, los dos del dios y uno de la joven. Las manos de Plutón se hunden en el cuerpo terso de la joven y la carne cede bajo la presión. La ceja del dios se deforma bajo el empuje de la mano de la diosa. A los pies de la estuatua el can cerbero, el monstruoso animal que guarda las puertas del reino de Plutón. Es una de las imágenes más naturalistas de la historia de la escultura. La posición, un contraposto retorcido, es una reminiscencia del Manierismo, y permite una multiplicidad de puntos de vista; así, podemos observar simultaneamente el rapto (según se mira desde la izquierda) con Plutón tratando de mantener a Proserpina sujeta; de la llegada al Hades (mirando de frente, parece llevar en brazos a su víctima); y de la petición de Proserpina a su madre de regresar durante seis meses a la Tierra (si contemplamos desde la derecha, con las lágrimas de la mujer, el viento sobre su pelo y el Can Cerbero ladrando).
Es notable la representación de los detalles: Proserpina empuja la cabeza de Plutón estirando su piel, y los dedos de este aprietan cruelmente la carne de Proserpina tratando de inmovilizarla.
La obra tiene un carácter violento y dinámico, mostrándonos la resistencia de Proserpina al rapto de Plutón, y creándose diferentes texturas según la posición de las diferentes figuras. La tensión atracción-repulsión impregna toda la obra de un poderoso dinamismo de gran fuerza expresiva.
INTERPRETACIÓN:
El mito acaba siendo un vehículo excelente para la lección moral; así, oponiendo la brutalidad de Plutón a la belleza de Proserpina, se confronta el vicio con la virtud. Así se expresan los diferentes comportamientos psicológicos de los personajes, representando los afecti, los estados anímicos (los estados del alma), que resultan ser uno de los elementos más característicos de la plástica barroca.